Ignasi Bosch

Luz_ia

El padre de lucia murió poco antes que ella naciera. Era escritor y entre sus obras había una novela cuya protagonista se llamaba Lucía. Era uno de los libros preferidos de su esposa. Así que al dar a luz su primera y única hija la llamo Lucía.

Ella Le leía ese libro continuamente... tanto q lucia quedó impregnada de esa historia.

Lucía tenía un terror descomunal a la oscuridad. Siempre dormía junto a su madre con la lamparita de noche encendida. Por eso se le quedo el apodo de Luz.. tb como diminutivo de lucia.

Oyó tantas historias, tantos relatos sobre su padre que no pudo evitar quedar enamoradísima de él..amor platónico ya del todo inalcanzable.

No soporto la oscuridad, no me gusta. No es sólo miedo... me repele. Me siento rechazada por ella. No me acoge. No me habla.. me ignora. No soporto despertarme por las noches y encontrarme a su merced. Por eso desde siempre procuro el calor y la compañía de un poco de luz.

De pequeña sólo conseguía dormirme con esa lamparita tenue y acogedora, y el suave murmuro de mi madre contándome, al final de memoria, esa mágica historia que él escribió un día... querría pensar que para mí... aunque no supiese todavía quien era yo cuando la escribió.

Las palabras iban cobrando vida en mis sueños... la rosa, los árboles andantes, los granitos de arena, el brillo del agua... todo cobraba vida y me acompañaban en oníricos paisajes... solo allí encontraba el refugio que me acogía.

Sólo de más mayor logré entender ese afán por perseguir lo inalcanzable.. pero aún y así me fascinaba.

Qué difícil es arrancar lo que se queda pegado. Y durante una pequeña parte de nuestra vida somos esponjas que absorben, sin saberlo, los ruidos, los aromas, los colores que nos rodean.

Estará en algún lugar del mundo... escribiendo, viajando, viviendo... algún día regresará y te susurrará con su propia voz esas palabras que un día escribió para ti...

Nunca supe el porqué mantenía en mí esa llama... aunque no le guardo rencor, pues seguramente yo habría hecho lo mismo. Qué fácil es iluminar la esperanza de la ingenuidad.

Recuerdo el día que me lo contó..el día en que supe mucho más de lo que se me dijo.

Con lágrimas en los ojos me confesó: -Luz mi amor, tu padre no regresará jamás, pues ya no está entre nosotros... debí decírtelo hace años pero no tuve valor...por favor, perdóname

De igual forma nunca supe el porqué decidió poner fin a ese cuento que había sido hasta entonces mi vida. Quizá alertada por mi creciente fantasía. No era normal que una niña de mi edad viviese en un mundo ficticio, con sus propias leyes tan distintas a las del resto.

Creo que lo que me impactó más no fue lo de mi padre... pues de alguna forma en lo más profundo de mí creo que ya sabía que nunca iba a conocerlo... sino que fue el ver a mi madre tan perdida como yo. Se me encogió el corazón.

Aunque por sorpresa mía no cambió para nada mi forma de ver la vida. Me había aferrado tanto a esa historia que ya nada ni nadie podría arrebatármela. Formaba ya parte de mí.


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